Crónica del Desahucio a Ronale
| 12 Febrero 2012
Villaverde, 7:00 am. La calle Mariscal Gutiérrez Otero se empieza a llenar de gente, y no se trata como en la contigua calle Salsipuedes de apuntarse a la Oficina de Empleo. Esta vez los vecinos y las vecinas de Villaverde se juntan para impedir que Bankia deje a una familia sin techo y además les mantenga una deuda millonaria.
A las 10:00am ya se cuentan 100 personas alrededor del portal de Ronale. Ni el frío, ni la presencia policial diluye su compromiso. Han llegado 8 furgonetas de antidisturbios dispuestos a cumplir ordenes, pero somos muchas y o lo hacen violentamente o no podrán. Mientras se escuchan consignas como “no es una crisis, es una estafa””este desahucio lo vamos a parar””vuestra crisis no la pagamos””gente sin casa, casas sin gente”o “sin casa, sin curro, sin pensión sin miedo”. Religiosas del colegio del barrio y otras vecinas y vecinos se suman a la convocatoria para impedir el desahucio de esta familia
Después de largos minutos de negociación, y gracias a la importante presión ejercida, el desahucio se aplaza 8 días, consiguiendo tiempo para intentar negociar con Bankia una solución habitacional estable y una respuesta razonable ante la defensa del derecho a la vivienda digna de esta familia y los y las vecinas organizadas Pero no se puede depositar esperanzas en un cambio de actitud por parte de banqueros y de sus marionetas en el aparato estatal. Solamente la movilización popular, solidaria e inquebrantable, puede tornar la situación.
Mientras el dinero de los impuestos de la clase trabajadora entra en forma de ayudas a los bancos, ésta se empobrece más debido a las políticas neoliberales aplicadas por los gobiernos al servicio de banqueros y especuladores, que se intentan escudar en una crisis financiera de la que ningún trabajador o trabajadora es responsable. Por eso, y porque no vamos a dar ni un paso atrás, durante toda esta semana seguiremos apoyando todas las acciones que sean necesarias para presionar y negociar con Bankia una salida definitiva a este ataque directo a Ronale y su familia, y a otros miles de trabajadores y trabajadoras. Y el día 17 volveremos a tomar nuestra calle y a impedir que Bankia, con la complicidad del estado, niegue el derecho a la vivienda y la vida digna a Ronale y su familia.


